¿Existen evidencias de la inmortalidad del alma o de vidas pasadas?

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¿Existen evidencias de la inmortalidad del alma o de vidas pasadas?

Memoria del alma y camino de evolución

¿Existen evidencias de la inmortalidad del alma o de vidas pasadas?

Desde la ciencia estricta, la respuesta suele ser cauta: no hay pruebas empíricas concluyentes.
Desde la filosofía y la espiritualidad, la pregunta ha acompañado a la humanidad desde siempre.
Y desde la experiencia personal, muchas veces la respuesta no llega como una certeza racional, sino como un recuerdo silencioso.

Este artículo no busca demostrar nada.
Nace de una vivencia: de cómo una pregunta profunda puede transformarse en un camino de conciencia cuando deja de buscar respuestas afuera y empieza a escucharse adentro.


El llamado que no sabía nombrar

Hubo un tiempo en mi vida en el que sentía, con una certeza silenciosa, que tenía que encontrar algo.
No sabía qué era exactamente, no tenía nombre, forma ni doctrina, pero vivía dentro de mí como una pulsación constante.

No era una búsqueda intelectual.
Era una necesidad del alma.

En aquel entonces, antes de iniciarme en Reiki, antes de acompañar a otros como guía y terapeuta, yo era simplemente alguien en búsqueda. Mirando hacia atrás, comprendo que ese estado no era confusión, sino recuerdo latente.


Cuando creía que era la mente… pero era algo más profundo

Desde el entendimiento que tenía en esa etapa, pensaba que era mi cabeza la que me revelaba respuestas.
Ideas, intuiciones, comprensiones repentinas que hacían que mi realidad se reordenara internamente, como si algo encajara por primera vez.

Con el tiempo, esas percepciones se hicieron más fuertes.
Ya no eran solo pensamientos:
eran sensaciones,
movimientos internos,
y una claridad que no podía explicar, pero sí sentir.

Hoy sé que no era la mente buscando respuestas.
Era el alma reconociéndose.


Repeticiones, miedos y vínculos que no podía soltar

En ese proceso, apareció con fuerza una sensación que me acompañó durante años:
la de repetir las mismas situaciones,
los mismos vínculos,
los mismos miedos.

Quería salir… y no podía.
Comprendía algo… pero no lograba sostenerlo.

Me sentía atrapada en lazos que se repetían una y otra vez, como si obedecieran a un guion invisible.
Como si algo, más allá de mi voluntad consciente, estuviera pidiendo ser mirado.

Fue en ese punto de mi vida —cuando la incomodidad ya no podía ignorarse— que llegó la psiconumerología kármica.
No como una respuesta buscada, sino como una resonancia perfecta con lo que yo estaba viviendo.


Cuando las piezas comenzaron a encajar

El estudio de la psiconumerología fue un antes y un después.
Por primera vez, las piezas sueltas de mi historia comenzaron a ordenarse.

Comprendí:

  • por qué ciertos vínculos aparecían
  • para qué venían determinadas experiencias
  • qué función tenían mis miedos
  • y qué aprendizajes mi alma estaba reclamando

Nada estaba “mal”.
Todo tenía un sentido.

Ese entendimiento no fue solo mental; fue liberador.


Recuerdos del alma: otras vidas, otros tiempos

A partir de entonces, comenzaron a manifestarse experiencias que hoy reconozco como memorias del alma.

A veces eran recuerdos muy claros de mí en otros contextos, en otras épocas.
Otras veces, llegaban a través de sueños profundamente vívidos.

Lo más revelador fue reconocer que algunos de los vínculos actuales venían hilados desde entonces.
Y con esa conciencia, entendí algo esencial:

aquello que se repite, puede cerrarse.

Y así lo hice.
Zanjé lazos, solté contratos invisibles, elegí no repetir.


Sincronicidades, pruebas y el voto de confianza

La vida comenzó a responder.
Llegaron oportunidades y sincronicidades asombrosas.
No todas fueron suaves.

Algunas fueron profundamente dolorosas para mi oscuridad, esa parte que perdía el control cuando ya no podía sostener viejas estructuras.
Fueron momentos que me exigieron algo muy concreto:
un voto firme de confianza en lo que sentía, incluso cuando no entendía todo.

Por primera vez, podía elegir mi dirección.
Veía mis opciones.
Distinguía las que estaban alineadas.
Y poco a poco, llegó la armonía.


Rituales del recuerdo y el despertar de herramientas antiguas

Este camino de incertidumbre —que recorrí con mayor intensidad durante los últimos 15 años— me encontró con las herramientas justas en el momento preciso.

Me apoyaba en:

  • meditaciones lunares
  • aceites esenciales
  • escritura consciente
  • decretos y afirmaciones

Sin saberlo del todo, estaba recreando rituales antiguos que mi alma comenzó a recordar.
No los aprendí de un libro:
los recordé.

Hoy, esas prácticas se han integrado y transformado en lo que llamo
el Método Sendar:
un camino de conciencia, memoria y evolución, nacido de la experiencia vivida y del recuerdo del alma.


Reflexión final

¿Existen evidencias de la inmortalidad del alma o de vidas pasadas?

Tal vez la respuesta no esté solo en los estudios,
ni únicamente en las creencias,
sino en la experiencia íntima de quien se atreve a escucharse.

Hoy sé que la búsqueda nunca fue hacia afuera.
Nunca fue encontrar algo nuevo,
sino recordar lo que ya era. Y si este relato resuena contigo,
tal vez no sea casualidad.
Tal vez tu alma también esté recordando